05 octubre 2007

Ángeluz [2000-2001]




Es Domingo, el último de nuestra existencia. Recostados sobre las hojas admiramos la vitalidad del astro, la roja matriz donde todo es fuerte, suave, a la vez. Una cadena de agua nos circunda. Las hojas soportan ese atavío natural. Nos soportan además. Soportan la luz. La vitalidad nos soporta. Las puertas de la percepción. Un domingo al cual nadie pidió que nos mataran, de tanto en tanto, oscila una bandera, de humo en humo, de quietud en soledad. El dolor de sentirnos en domingo, en siempre, en gracias, en perdón, en dar e irse, en mirar y soportar el viento que revolotea tu pelo. Pasar a través de este domingo, por el salto de una bocanada a través de mis ojos, el salto a la oscuridad. Bocanada al canto vidrioso. Los ojos para seguir. Los párpados. Todo fluya. Otra vez vienes desde ahí. . y no lo sabías, y nunca lo sabes y no lo hayas sabido. Acaso lo sabrás. .Nunca sabemos nada cuando lo sabemos. Algo es tener la razón. Todo. Para. O la de tenerme colgado de tus dedos. Saberlo. Tu razón o la mía. Contra tu averno. Mi sueño. Nuestros. Perro ahorcado que no muere. No sabes lo que me sufres. Caminando suprimo la holgura de abrir los brazos. Contra mi propia libertad. Tu abrazo. Que echa contra ti raíces. Era tu domingo. Tu animal preferido. Y tan desaparecida y despreocupada. Como una antorcha visible. Y la noche que no cesa de llamarme desde ti Luna de días sucesivos interminables. Merezco ser Dios para saber por qué no sufro. Caer de tus dedos marioneta. Los dioses no sufren: Están vacíos, el abismo alrededor. Te vas. Quedan los cipreses yéndome, lo que te dije sonriendo. Estarías sentida. Bajar para no verte, subir para verte siempre. Flotar sonreías alejarme. Conexiones suntuosas. El apocalíptico retorno de la bestia de las aguas. Ploma en todo su ardoroso mar de grises y oscuros. La pasión caída. ¿Merezco ser el que asume el vacío de Dios? Tú no lo digas, anda. Merezco así o a mí. Dios no estará solo sin sufrir: Él nos ha creado la pasión interminable, para descansar mientras sufre, de vacío o de nosotros. El cielo siempre será gris. Y después mis ojos. Y tu sombra. Y la sombra de tus ojos. El rastro más puro de las lágrimas.



Cuál es el fondo de eso. Caminas. Guardas tus preguntas y alargas mis dudas. Paciencia al esperar cómo sucede lo que me sucede. Paciencia, pero no tranquilidad. Cuál es el fondo de eso. Caminas ida en alejar algún retorno mío. Yo que simplemente pienso en cómo soportar dejar de memorizar tu historia, del otro lado de nuestros recuerdos, sabe, los recuerdos entre dos personas que jamás han hecho de ellos acciones concretas, aunque mirarlas sea una acción concreta, la historia de los recuerdos que dejamos pasar. Como pensar en cómo y qué y cuándo y adónde y para cuándo dejar preguntas y enfrentar respuestas que pueden estar saliendo de la casa, izquierda, 6.5 cuadras, llega al otro lado de la puerta, decirlo todo, al final sólo darse por derrotado, seguir con la duda, felino a cuestas en la noche perseguido por la duda enfrentando arañando golpeando más más la furia ciega esta maraña roja de guerra, de estar así y no continuar más, así y no resolver, no responder, no ir. . Perdí el rastro de la poesía. Aun después de hablarte comprendo tu inexactitud para con el hielo. Yo recobraba tarde en la tarde mi futura, verte desesperanzada, otra vez saliendo a nacer. Yo que espero con este nerviosismo que ya me conociste sin hablar y que al pasar reconocías y hablabas al pasar. Comprendemos que ahora el silencio no está en la observación, al contrario, es una forma de contemplar tarde en la noche. La madrugada cruel ha dejado muy lejos las imágenes que más nos convendrían. Contemplar cómo llegué a estar pegado a tu cara, por los labios, y solitario desde que viniste a mi vida, solo para todo aquél que me rodea y me siente a mi lado a su lado. A ver!, cuéntame lo que me pasa. Acércate. Mas no es nada. Pasas. Retroalimentas las expresiones que no llegaron a alcanzarme dentro. La extensión inusual para escribir. Un discurso en soliloquio, la idea de tus palabras que golpean este manto de ceniza. La lluvia habla tus palabras. El viento recorre tu pelo y te recorre. La lluvia que no cesa me hace respirarte. La lluvia no me puede hacer llorar. Polvo en tus ojos (ir al grano). Polvo en el viento es darle demasiadas vueltas al asunto. La lluvia ha cesado. No puedo terminar con todo esto. La lluvia, mensajera de las nubes. Lo soporta todo. No sabe lo que sucede. La paz que te circunda, cerca a mi desgracia. La lluvia, el agua desde la paz, tu paz; las gotas, yo que circundo los charcos (y tu arriba) aquí lejos, horizontal mundano. Polvo en el viento es decidir por tu paz o tu desgracia, y no darle vueltas al asunto. Polvo en tus ojos.
Citas
"Las puertas de la percepción" (William Blake)
"cuéntame lo que me pasa" (César Vallejo)
"Polvo en el viento" (Kansas)

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BÍO

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Jack Farfán Cedrón (Perú, 1973). Entre otros volúmenes líricos ha publicado Pasajero irreal (2005), Gravitación del amor (2010), El Cristo enamorado (2011) y Las consecuencias del infierno (2013). Algunas de las revistas virtuales en las que han aparecido textos suyos: Periódico de poesía (UNAM, México), Revista de LetrasLa comuna de los desheredados y La comunidad inconfesable (España); Los poetas del 5 (Chile); El Hablador (Perú); Destiempos y Letras hispanas y Síncope (México).