
Felices los felices allá atrás,
atrás donde hablo y todos me oyen callar
y es todo color del silencio aquí lejos,
silencio de loco harapar
Toma tu mano se ha caído,
toma la mía:
rompe las rondas blancas de papel
Aurora pesa sueños,
aurora de vacíos
Las ciudades grises deprimidas
Si me quedo en la cama siempre dormiré
El azul ya no despierta,
niña vida, sí vendré!
O el azul mariposa rumbo al Sol,
a gatos cariños mariposas
en rodillas de Gioconda bajo el sol,
o el plañir campanario de las horas
o la zuma vereda que volteo
La calle duerme tanto como el gato de los viernes
Náuseas verdes cristálidas
Ríos sedientos en las calles violadas
de pasos mojados por zapatos
no soportan el agua chocolate,
caliente suspirar de las quebradas
cuando subo a mi habitáculo
gritos vidrios sangres coaguladas
Esfriega las luces
Una boca recién alienta el caos
Sube todas tus extremidades
Al frente ahí tu desemejante,
tu mono en hambre de vacío
Esfriega tus pómulos,
cuña bien la última lágrima;
puerta bien,
cerrajero de llaves perdidas además,
allava bien las cadenas,
Ulises de frentes perdidas,
ebrio antílope con la boca abierta al caos,
prurito de alucinaciones
Lluvia de fuego en tus muertes de ceniza
más allá mi camino te espera
La cuerda tendida al otro lado
y la caída te levanta
el remedo, la bestia reída del espejo
Rama de sangre,
vino al cielo,
estómago vacío
brotando estambres de alma en Tierra
Riego de copas al tiempo
El otro lado de la cuerda
Ciego en pañuelos negros de montaña
Estómago vacío
con la frente en un poema de pasos
atrás donde hablo y todos me oyen callar
y es todo color del silencio aquí lejos,
silencio de loco harapar
Toma tu mano se ha caído,
toma la mía:
rompe las rondas blancas de papel
Aurora pesa sueños,
aurora de vacíos
Las ciudades grises deprimidas
Si me quedo en la cama siempre dormiré
El azul ya no despierta,
niña vida, sí vendré!
O el azul mariposa rumbo al Sol,
a gatos cariños mariposas
en rodillas de Gioconda bajo el sol,
o el plañir campanario de las horas
o la zuma vereda que volteo
La calle duerme tanto como el gato de los viernes
Náuseas verdes cristálidas
Ríos sedientos en las calles violadas
de pasos mojados por zapatos
no soportan el agua chocolate,
caliente suspirar de las quebradas
cuando subo a mi habitáculo
gritos vidrios sangres coaguladas
Esfriega las luces
Una boca recién alienta el caos
Sube todas tus extremidades
Al frente ahí tu desemejante,
tu mono en hambre de vacío
Esfriega tus pómulos,
cuña bien la última lágrima;
puerta bien,
cerrajero de llaves perdidas además,
allava bien las cadenas,
Ulises de frentes perdidas,
ebrio antílope con la boca abierta al caos,
prurito de alucinaciones
Lluvia de fuego en tus muertes de ceniza
más allá mi camino te espera
La cuerda tendida al otro lado
y la caída te levanta
el remedo, la bestia reída del espejo
Rama de sangre,
vino al cielo,
estómago vacío
brotando estambres de alma en Tierra
Riego de copas al tiempo
El otro lado de la cuerda
Ciego en pañuelos negros de montaña
Estómago vacío
con la frente en un poema de pasos

