04 diciembre 2012

EL FRAGOR DE LAS QUIMERAS, de Jack Farfán Cedrón | 7Dic.‏



  Carátula: Mandhala expiatorio © Jack Farfán Cedrón, 2012

EL FRAGOR DE LAS QUIMERAS, de Jack Farfán Cedrón | 7Dic.




«...porque los grandes novelistas vivieron, de algún modo, para posteridad y encrucijada de interminables senderos bifurcados; sus dioses son ellos, y han muerto para reavivar la llama a letra fulgente... El fragor de las quimeras (…) Ésos genios sabrán por qué nos sobrevivieron desde siempre» [Jack Farfán Cedrón]


Kcreatinn Organización presentará este viernes 7 de Diciembre de 2012, a las 7:30 p.m., su último proyecto literario titulado El fragor de las quimeras- Reseñas literarias, de Jack Farfán Cedrón, volumen entorno a célebres novelas. La cita nos reunirá en la sala Kazúo Terada del Conjunto Monumental de Belén (Ministerio de Cultura).

El Centro de Información y Cultura de Yanacocha, el Ministerio de Cultura Cajamarca y Kcreatinn Organización agradecen su amable asistencia,

Vino de Honor




Cajamarca, Noviembre de 2012  

Título: EL FRAGOR DE LAS QUIMERAS
Autor: Jack Farfán Cedrón 
Editorial: Martínez Compañón Editores S.R.L.
Precio: S/. 10.00
Lima y provincias: S/. 15.00 
(incluye gastos de envío)
Lugar de publicación: Cajamarca
Año de edición: 2012
Número de páginas: 177
ISBN: 978-612-45907-6-4
Depósito Legal: N° 201213873
Formato: 14.8 CM x 21 CM
Género: Reseñas literarias

Reseña

El fragor de las quimeras. Apenas un restañar de lo que la historia dignifica, trasluce estas páginas, una escisión que dilapidar a grandes muertos dando cátedra a millones de parados; algunas, casi al azar, reseñas novelescas de no pocos tercos confiados de sí, más que de esa gran mayoría que no ha tirado la toalla, sino que continúa, gustosa, riente, tirando del yugo o de la noria. Sus biografías son endebles, asunto contrapuesto a sus enormísimas odiseas, que no contienen un mundo, sino cada una de las vidas de los hombres que son mitomundos, si se las resume a mera mesa de operaciones, de laboratorio creativo. Son, por ello, alguna metáfora escapada al señuelo del remedo apodado vida. Pero ellos, los grandes novelistas vivieron, de algún modo, para posteridad y encrucijada de interminables senderos bifurcados; sus dioses son ellos, y han muerto para reavivar la llama a letra fulgente, esas oropéndolas, “perras negras” que a ladridos inimaginables quiebran el oscuro, infinito atajo, purgando espectrales, alrededor de esa música de las esferas celestes por donde transitarán los escépticos que no van al Cielo, sino que se autoexilian a cada instante de la muerte que no crea, cree. (...) Ésos genios sabrán por qué nos sobrevivieron desde siempre.


Carátula: Mandhala expiatorio © Jack Farfán Cedrón, 2012

22 febrero 2011

Jack Farfán Cedrón |e-Books|




Porque la belleza es plena de superar las revoluciones universales de los seres extraviados en la fina láctea que toco en tus labios
A Ti

Iluminó la luz de los hombres. Fue Hombre. Amó.

Las aves horrorosas pestañas predictoras-demento-mito-esquizoides abriendo la maraña surreal dentada sin ropajes al exilio entulvioso de las primeras aproximaciones al horroroso espanto psicotrópico de amar ileso aun de las ruinas de la fiebre


Gravitación del amor







...En Series Absurdas enumero estados de ánimo enrevesados por mi mente, en un tiempo real, las ideas más insólitas que hasta hoy se me han ocurrido a medida que he ido escribiendo mi obra, digamos, considerable.


La hendidura del vacío

Así como el vacío que hace girar a la rueda, La Hendidura del Vacío es a la herida que ha dejado una visión real del mundo…es la llaga por medio de la cual surgiremos desprovistos de todo piso terrenal hacia una luz salvadora, la de la palabra dicha con total desparpajo, una iluminación en el punto final de la existencia, cuando la certeza de estar vivos empieza en la perduración de La Poesía, muy a pesar de la rutina…Poco más que un extraño, jamás seré parte del redil, no menos feliz que estos acres y sinceros versos, mi descontento por un mundo que literalmente se cae a pedazos inscribe sus blasones en la tarde antigua de herrumbre asolada. Su lectura podrá no ser la salvación, pero es un hecho que la herida que dejará en los lectores sensibilizará el manto gris e indiferente que cada amanecer cae irremediable sobre los hombres.





Con el primer capítulo de Ángeluz, compuesto por piezas poéticas más o menos de largo aliento, abro el telón que devela elementos de un surrealismo candente. A esta primera parte también corresponde el apartado Este panal de soledad, en el que combino el prosema y el versículo largo, que de un solo tajo muestra lo emotivo de los primeros encuentros platónicos.
Es un hecho que la poesía nunca se valió de la ampulosidad del género novelesco para originar grandes expectativas en el lector. En la segunda parte doy cuenta de la lejanía de mi musa, ya idealizada. Aquí hay más poemas en prosa que en verso. A la larga el sufrimiento del yo poético va in crescendo. El último apartado de esta segunda parte que da término a tan grande emoción es: Dirección de volver a amar con claridad, y revive -como el fénix- de las cenizas de una pasión otrora solar, candente, más no se abandona del todo aquel vago pesimismo con el que recuerda el amante no correspondido a su Musa Inmortal.
Ángeluz: “Ángel de Luz”, apuesta por una realidad vista como una efímera y agradable fantasía, ya resurrecta, ya primigenia, en un vaivén de emociones que siempre son desesperanzadoras: el trágico fin, el último domingo de la existencia de los amantes, y como leve garúa de pesimismo, su separación definitiva.
Si para sacar a relucir todas las emociones que provoca el amor es necesario desgarrarse el alma, muy bien, lo hice.El todo por el todo.
Todo legado literario es sinónimo de sacrificio y esto sumado a lo antojadizo del corazón, pleno de lenguaje, de un facilismo léxico propio de los seres enamorados, han dado como resultado Ángeluz: Ángel de Luz, Amada Inmortal, Ángel, Toda. Un torrente nihilista de versos desoladoramente apasionados con los que cumplo una meta humana y redentora: la salvación del hombre a través de las palabras, esas briznas mágicas que conforman el gran césped del amor. J.F.C. 22-3-07.




"...Pasajero irreal, tiene mucha pasión y energía, siempre está buscando generar un sentimiento. Dulce o ácido, nunca agridulce. Encandila y emociona, se convierte en un sorprendente desafío y una experiencia gratificante. Regala un sorprendente ejercicio poético, maduro e introspectivo, desterrado de la cursilería y sandeces.
Llega profundamente al entendimiento. Es especial, esencial, un rara avis para el medio. Es el poemario que se lee con fruición. Ahora pueden. Valió la pena la espera. Las gracias a Jack Farfán y Skellington, por compartir sus extraños mundos". [Willy Miranda]





El lenguaje de Vironte es lúdico a la vez que íntimo; acude al amor de entrega mutua y rehuye del amor mártir. No hay sufrimiento abnegado, solitario, ni mucho menos platónico. No obligaciones. Ya que nació como una bonita amistad, aún se conserva, sin rencores. Como el sueño contado por el amante a la amada de que hubo visto al amor como una larga bufanda de nube rosa oscilando en un amplio celeste sin tiempo, así son sus sueños, serenos. Los extraños parajes solitarios del campus, las palabras que no se detenían ni ante los parabrisas llovidos, las hojas muertas acompasando el viento del amor; todo esos detalles acompañaban su camino, esa ruta maravillosa en donde todo era desinterés y sorpresa, ternura y nada de reclamos, como dos amigos que caminan por el solo hecho de caminar, sin citas, sin obligaciones, sin números; como dos amigos que se necesitan y se encuentran sin buscarse. [J.F.C.] C-3-10-07.




Al Castor 2




Al Castor 3






Al Castor 4







Signado por la fatalidad, Cartas se encumbra en los montes escarpados del proceso amatorio. Como un suave murmullo que ella inició al mirarme, empieza disfrazada de amistad una pasión que termina con el sueño para siempre de la muerte. Y es que es así, todo debe terminar, como una catarata que golpea; todo habrá de perdurar también, ya que el amor es lo único que perdura. Cartas, un suicidio lento de los amantes, un claro de sol en el bosque de la muerte que deleita, como un amor fugaz que desvanece al tacto. [J.F.C.] C-3-10-07



Les presento Ángel, un poemario escrito bajo el influjo de la magia. La inspiración es eso, un ángel. Todos tenemos uno que ha viajado; unas veces cerca y otras veces muy lejos. Dejemos que en forma de viento de oro nos toque las miradas, que ya empiezan su cálido viaje de agua por el rostro. (J.F.C. 26/4/07)


En este mi último poemario: Las Ramas de la Noche, dilucido la fantasía que a veces percibía en la naturaleza. El viento, las nubes, el agua, la mañana, aparecen siempre en los sueños. Y los sentidos atrapan las ondas de fantasía que viene en su música. A veces un ladrido, a veces el mar bajo la noche con todas sus ramas de plata. No en vano los sueños nos dictan su mensaje. Soy consciente de que estos pequeños poemas tienen pinceladas de un surrealismo casi puro, y el degustarlos equivale a un abrazo, acaso a un beso. El lector se acercará a una suerte de calidoscopio poético: los colores del sueño que tejen la poesía. Abrirá el libro, y al terminarlo de leer tendrá la vaga impresión de haber seguido todo el transcurso de una mariposa que acababa de despertar ¿o de dormir? [J.F.C.] C-30-5-07






Como última emoción o musa evocativa, como el único remedio que me salvó unos días más del colapso que es a veces la vida -el lugar donde irremediablemente sucede la poesía-, estos poemas gozan del mérito de la tranquilidad, aunque tejidos en la desesperación que encaja perfectamente en los reinos de la poesía, poesía como desfogue, poesía como último bastión donde apenas deslíe sus rubores un sol tardío. El año en que terminé el libro, empecé a recuperarme de muchas heridas de amor, y hoy, después de dos años de pelear con los concursos y con el egoísmo del poeta inédito, lanzo al planeta El Leve Resquicio del Amor, 46 poemas breves, suaves y lúdicos, poemas cuyos primeros pasos transitan evocativos encuentros amorosos, frisando un frío avril; micro cortes que la imaginería practica entre vacío y desesperanza, en pequeñas dosis que nos acercan cada vez más a esa puertecilla mágica que es la poesía, que abre sueños, visiones fantásticas, qué sé yo, ilusiones, que acaso aún quedan como briznas de hierba brotando de una pared agrietada, en la casa vieja del dolor. C-10-3-07. [J.F.C.]

14 diciembre 2009

NAVIDAD DE LA ABUELA



Imagen: Eduardo Farfán

Para cuando volviéramos
todas las abuelas nos habrían puesto
la última vela que las acompañaba,
habrían puesto un mantel blanco a la mesa
y una cena escasa, pero llena de Jesús.

Seguramente nosotros estaríamos enojados
con los hermanos recién llegados,
con la discusión progenitora
calando en la neurosis,
al otro extremo de la Tierra.

Podríamos haber imaginado en nuestro insomnio
al trabajador infante
corriendo al encuentro de la Natividad
con una luz de bengala
en la diestra fraterna, callosa
y con una sonrisa mordiendo las orejas.

Hace ya horas habría nacido Jesús,
allá en un tiempo lejano
que torna solitario con el viento
que acompaña y sopla
la nariz roja de la abuela
y la trenza recogida del perdón
hacia los nietos ausentes, corazón.

Hacia la 1 se recoge la abuela
y el peso de los muertos no la deja dormir.
La puñalada abre una herida abismal,
una rara criatura
desgarra con su alarido
al miedo anciano de la soledad.

Hace ya horas habría nacido Jesús,
allá en un tiempo lejano
que torna solitario con el viento,
solitario de humanidad, de amor.

[Imaginesia; 1996-1998]

En Más Directo, año VI; Cajamarca, Diciembre, 1997

24 junio 2009

Convocatoria Revista Kcreatinn Nº 5 | Especial: Mario Vargas Llosa |

A partir de la fecha queda abierta la quinta convocatoria para integrar los legajos electrónicos de la Revista Kcreatinn, volumen que esperamos, sea el más prolijo, referente a un baluarte vivo de las letras universales, quien reflejó en sus abundantes novelas a personajes-paradigma; héroes empecinados, con todos sus defectos, en no salvarse de la miseria humana, como única fuente de encuentro con lo maravilloso de la vida, esos altibajos y escarpadas cumbres que la hacen más vívida y real, si es que real sea un término que valga redundarse en la apariencia.
Creemos merecido el homenaje que abarcará este especial, que también será una miscelánea creativa, característica a los parcos volúmenes de Kcreatinn.
A sus 72 años, Mario Vargas Llosa es uno de los más grandes, célebres, galardonados, lúcidos y disciplinados escritores vivos del planeta, inventor de ficciones que son verosímiles en su propio universo.
Creemos también que un legajo más, bajo el sello original de nuevas creaciones, amén de no sólo homenajearlo, hará visible un estudio juicioso y valorativo de su técnica y férrea disciplina, hasta hoy encaminada al vasto camino de la perfección narrativa.
La totalidad de su obra ha sido, es y será (Dios mediante), una oda libertaria de ése héroe persistente signado a lo largo de su obra, de espíritu moralizador, infractor de las reglas impuestas, cuyo malestar existencial parte, protagonista rebelde, contrasistema, de un carácter hedónico, erótico, móvil para alcanzar la plena libertad como ser humano íntegro y perecedero, para así alcanzar y recrear sus fantasías, reinventando su propio mundo literario a partir de los escombros en donde le ha tocado habitar, devastado, mundo enfermo, incompleto. Ése mundo perfecto que urde su literatura (lejos de la realidad aplastante), tan bien cohesionada y a la vez indesligable de su frío magma real que es el mundo ordinario, para el autor de las próximas novelas: Las cartas de doña Lucrecia (que cierra el ciclo de don Rigoberto), y El sueño del celta, alimenta mucho más a la imaginación del hombre, que la burda rutina, amén de si el oficio literario nos paga más con olvido que con lauros, lo cual no debiera importarnos más que la simple pasión por escribir.
Abiertos los cortinajes de la creatividad, desperezar los dedos sobre los ordenadores, disparando a mil golpes por minuto.
Convocamos así, por quinta vez, a integrar un volumen, que en lo posible será un hito más en la historia universal de los tercos, que jamás serán los vencidos.
Cierre de edición: 28 de Diciembre de 2009. La publicación aparecerá en las aguas cibernéticas hacia el sexto día del primer mes del fresco 2010, en las procelosas aguas de la Internet, plagadas de información hasta el vértigo.

Jack Farfán Cedrón
Editor de
Kcreatinn
Imagen: Letralia

15 enero 2009

MAGA

Cómo íbamos tras de esas tiernas parejas, imitábamos sus movimientos, sus maneras de silenciarse a veces, Maga; tú nunca fuiste la que calmó mis ríos metafísicos, muy por el contrario, eras la llama que los avivaba. Cada encuentro casual nunca fue casual, y bien lo sabes, Maga, cruel musa llorando al borde del Sena por mi partida y mi final. Pero no era cierto, Maga, tú nunca me creías del todo, y tu manera de llorar era también una manera de atraerme como pidiéndote disculpas a ti misma o a mí, no lo sé bien, por lo rudo que a veces me ponía contigo. Casi siempre, digo, casi siempre callo algunos papeles invisibles que cayeron en el agua. Una vez no pude regalarte esa carta que tanto habías soñado que te diera. Se la llevó el agua o mis lágrimas. Habías sido acaso aquella mujer de la pequeña ventana, del cuadro de Juan Pablo Castel, esa mujer corriendo desesperada en una playa bajo invierno, bajo boca de mar; ese detalle que hacía que cada vez te acercaras más a mí, esa ventana donde la mujer vida solía correr mi manera de escribirte cada mañana al respirar, y al caminar luego de un café en las calles azules de París. Maga, me place recordarte así, como si estuvieras lejana, sobre todo lejana cuando miras el último incendio que acontece arriba de la noche en algún astro que se extingue.
Somos mortales, de eso me doy cuenta, pero a la vez adivino una pequeña constelación en el fondo del café, cuando ya te has ido por haberme puesto melancólico demasiado pronto, cuando esta vez no has perdonado nada y mis ojos han llenado esta taza vacía de café, como un toro triste que agoniza bajo la espada.

***

MIRAS el esqueleto de una hoja, derrumbas el esqueleto ciego de una hoja; pareciera que con tu inocencia y tu sonrisa que lo pregunta todo volvieras a recrearla, a inventarla en un juego cerrado de dedos de luz que originas en la mañana. Vuelves a dejarla en su sitio, y echas de menos: “¿!cuántas hojas ha traído el otoño?!” Paseas, sigues tu rumbo fijo que te va cercando de pasos; respiras, vives, eres como una pequeña persona única en el mundo. No tendré que sonreírte para abrir tu felicidad; mueves las cosas y las dejas intactas, es decir que no agredes el orden de las cosas; como la magia que enciendes, dejas intactas las cosas, como a esa pequeña hoja que estuvo a punto de morir, pero que tus dedos la volvieron a dejar tal y como estaba, como cerrando el ciclo de la reencarnación, como cerrando el movimiento de las cosas, como en un inicio intacto, como cerrando el ciclo de lo que nace y pervive.
[La Hendidura del Vacío, 2006-2007]
En: Kcreatinn, Año II, Vol. 1, N° 3, Cajamarca, II semestre de 2008

EL OLOR DE TU SALIVA QUE ME REPTA

Si algo vibra en mi lengua,
es tu saliva caliente;
si algo cae, no es una flor
que derrama su perfume
en un basurero amaneciendo
como todos los hombres.

Somos diamantes en la oscuridad
de un cielo inundado de llamas,
somos todo lo que crece y cae
antes del amanecer.

Buscas la sombra o un alivio
que te proteja las tetas
untadas de esperma por alguna verga
que ha desaparecido
en un vientre durmiendo
al costado de tu sexo;
buscas ser un pecho flotando,
un paño para tu propio rostro de perra
volviendo, brillando en los ojos.

Ante mí, gimes, me acaricias;
eres un lunar perdido en la noche.

No puedes apagar la luz que te nombra,
como un viejo relato que se escribe en un sueño.

No puedes calmar nada con esa sonrisa
que más parece un llanto sacudiéndote. Sacudiéndome.

Una vieja pinga apurada cumple su tiempo pagado,
taladrándote los ovarios. Una o dos por noche.

Apenas puedo alargar mi lengua hasta tu garganta
y, ya veo, todo renace en las salivas juntándose
y secándose en el piso tachonado de lágrimas,
semen, culpas y monedas sudadas.

La noche en que me miras y no sabes si reír
o asustarte.
La noche en que me miras
y dejas que mi lengua atraviese tu garganta.
La noche en que me abrazas
ante este corazón enfermo
embriagándose, durmiendo los domingos,
después de una muerte de esas tantas que suele visitarme
sin tus nalgas o tu lengua, sin tus piernas suaves,
putas suaves que esperan
que la noche les alivie la entrepierna fría.

Me acechas tras la gente,
vestida de gente.
Me acechas,
ya fuera de ese lugar oscuro,
alguna noche que vendrá,
como tu lengua haciéndome vomitar
en una madrugada podrida sin ti.

[La Hendidura del Vacío, 2006-2007]

En: Kcreatinn, Año I, N° 1, Cajamarca, II semestre de 2007

06 octubre 2007

Cartas (2006)


‹ 3 ›

En este desorden que ordena mi vida y la pone a navegar, en esta pasión que a ti me ata, suelo imaginarme a tu lado, poner un pretexto para escribirte, decir mentiras tan ciertas como que el Sol nos hace mirar de otra manera, el viento es fresco, el mar contiene toda la sabiduría. Pero sigo y temo. No tendré alguna hora de sosiego, no podré contigo cuando todos los árboles de la Tierra caigan sobre mis hombros, cuando todas las nubes estén por caer sobre mi pesadumbre. Si hay algo cierto es tu presencia, tu sola voz que se pierde en otro mundo, del cual ya estamos acostumbrados. Átame a tu destino, destroza mi ser con tu ternura, piénsame como sueles hacerlo cuando nadie te está mirando, suéñame, imagíname sin memoria, sin destino, sin morada. Yo he nacido para estar junto a ti, yo veo la luz porque sé que tus ojos me aguardan tras de las flores, el silencio de tu voz iluminada. Bajo la tierra, en la atmósfera, en el agua, en el fuego, tu cuerpo se difunde, tu cuerpo es la magia que siempre he perseguido. Tu voz me llama desde un mundo que he conocido siempre, yo acudo con la mente y te encuentro regando un jardín de rosas salvajes, semidesnuda y sonriente como en los tiempos primeros. Dame cabida en tu ausencia, que nuestras palabras se invoquen, que nuestros pasos se persigan. La conjunción será para nosotros el día que sigamos la misma ruta. La unión carnal nos hará libres. Sólo dame tu mano y acompáñame a sobrevolar el cielo lanzándonos desde la montaña más elevada de la Tierra. El espíritu de todos los seres somos nosotros. La vida, la vida, la vida, es la fuerza que nos sostiene, el beso que nos hace etéreos, la saliva que nos recorre las lenguas, el sudor, los flujos de los cuerpos friccionándose, la sangre al rojo vivo.

21-7-06



‹ 7 ›

Habíamos sido sacrificados por huestes brutales, habíamos sido borrados de la historia, de la memoria de los hombres. Nos encontraron en tierras sitiadas. Abusaron de nosotros y se tragaron nuestros corazones, hicieron un festín con nuestras vísceras. Los buitres terminaron con nuestros restos, los coyotes royeron nuestros huesos. Habíamos desaparecido de la Tierra. Ahora las tunas salvajes están rodeadas por una niebla helada en las mañanas, unas siluetas forjadas por los sueños. Somos nosotros sitiando la naturaleza, dando al Sol un pretexto para que esparza sus rayos en la Tierra, dando un espacio detenido a las aves para que con su canto den una oportunidad más a los suicidas, un darse cuenta de que el mundo después de todo tiene un pretexto que da paso a la vida, la vida que pulula pasada la muerte, la vida que es el espíritu de todas las cosas muriendo hacia el atardecer. El eco pronuncia nuestros nombres, el mar estalla en las rocas, la Tierra acoge las raíces, la vegetación es un rumor silencioso, los muertos son un sueño desesperado y nosotros el espíritu que mueve a la vida. Hemos vuelto en el aire, desde la muerte insondable de los hombres.
25-7-06

05 octubre 2007

El leve resquicio del amor (2007)

LA MÁS PURA LUMINOSIDAD CUANDO DUERMO

Rodeado de un perecedor estar
Sin la luminosa mano que me entregó al mundo
Apaleado por el cansancio de escuchar
Y soportar el mundo
Me retraigo absorbo atosigado
De seguir pasando los extenuantes días
De crecer al revés
Raíz predecesora de días prehistóricos
Como un huevo anhelante de mecer sus brazos
A la atmósfera incandescente
Al puro lado chispeante
De pantanos que me rodean
Al batiente silencio de encontrarme solo hostigado
A la más pura luminosidad cuando duermo
A la sólida oscuridad cuando despierto
Arañando el día
Retrayendo lo soñado
Hasta vencido concretado consumado
Este día que forma parte de una pared
Que no trepo
Ni temo golpear a tientas







MÁS ALLÁ DEL AMOR

Más allá de la piel
Más que las lágrimas
Más que un corazón herido
Más que el amor
En el centro mismo del ojo
En la pura carne vibrando
Por un solo espíritu
Al morir por un amor
Por una muerte que desaparece
Por una vida recién hecha
Por Dios
Bajo un solo camino
Como flores sobre la tumba
Ni una lágrima en el vaso repleto
Más que la vida y la muerte
Girando en un planeta creciente
Más que todo
Más que nada
Solos en una hoguera
Vivos bajo la Tierra
Darlo todo
Hasta sangrar lágrimas
Hasta ser un fósil encontrado
Con la forma viva de un corazón que late
Más allá del tiempo
Más allá del mismo amor
Siempre seremos parte de una rosa
La espina que sangra
La Luna que su amor reposa
En la infinidad que no contiene a dos


Las ramas de la noche (2007)

12

Peces dormidos derraman tus ojos

Tu nombre duerme junto a la Luna de mañana,
en cataratas mariposas amarillas
bajando por las piedras blancas hasta el río,
en viajes amarillos y desesperados
en fondo azul de los canarios,
en las flechas excelsas
que lanzan ángeles
a trinar primaveras
o a llorar inviernos:
tu nombre duerme en el luto de las golondrinas,

en el ladrido tranquilo de un perro solo
cuando calla el silencio en la madrugada

Tu nombre es el grito verde del viento
en las manos gloriosas de los árboles,
limpio hilo de música
en la mariposa blanca y plateada
hacia el celeste del tiempo

Si la voz cristal del agua hablara
diría tu nombre para sí,
tu nombre de agua que revienta en el cielo,
tu nombre que rueda hasta el agua
y tirita en lágrimas de agua
a la luz de lágrimas de Luna

La noche te arrulla
y tus brazos tienen frío
La noche se arrulla en el blanco de la Luna
La Luna se ha puesto sus lágrimas negras
y está llorando tu nombre,
llorando soles negros
tras de sus manos amarillas

Duerme arriba del cielo
esperando con las manos dormidas de los peces





24

Estás de rojo para besarte
Subes las escaleras ocultas
hacia donde respiras
Yazgo bajo tu cielo
Uno solo corazón el ansia
respira nudada tu cuello:
agua en collares rocío
Mi cuello mi voz mi viento
responde aire tibio al agua
Fresca tendida en la Tierra
Tu descanso arriba,
por los escalones dorados,
hacia tu cielo,
blanca hasta el Sol,
clara hasta la tarde con agua de viento
húmedo/tibio,
dorada en tardes salidas
Baja tu respiro
Me iré ciego a la Tierra
Vendrán las flores a traerte fresca,
agua en los sueños de un ángel,
agua,
música de alas
trae viento desde la era respiras,
deseosa de expirar en mis labios

Ángel (2007)

6

Voy al cielo para dormir en tus manos iluminadas
La monotonía de las rocas tendidas a la neblina
Subo por la carretera
Duermo el camino de allá
Mi gente huele a dolor en los vehiculitos de oriente
Una moneda rodando en el Sol de plata escondida frente
Garúa tiendo mi cabeza contra la ventana irrompible
para dormir sobre tus ojos para mis párpados abiertos

En cada casa de antaño de tejas musgosas de bordes negros grasosos
In umbrales gorriones viviendo sin volar
Gallinas bebiéndose un pomito de alcohol

No sé adivinar tu mirada en tus ojos
No sé cuán suave me eres

Déjame atmósfera,
quiero salir o entrar al hielo;
déjame deslizarme líquidamente libre,
traslúcido aun en el agua,
en esta solidificación que en mi libertad corre corre

Sólo duerme mis ojos
Duerme tus ojos
Tus latidos en mis manos
Sueño pétalos blancos de tu suavidad tu alma
Una rosa que abre la luz para el vacío calmante que dejas en Tierra
Ríos continuos desde tus ojos detenidos
Un ramillete de lluvia en el tercio pelo de tu pelo
Tu nariz tersa mis sienes
Tu lengua circula en la sangre de mis ojos

Luna a qué aguantar la lluvia de la Tierra
sobre el Sol escondido en tu angustia

Soy El Grande

Soy una luz diseminando desde un abismo
y tú puedes contenerme en la espuma de tu libertad,
viniendo lenta en el agua de tu voz,
lenta y fresca,
cual si el último arroyo del desierto incierto

Soy El Grande,
la tibieza lúbrica, total, infinita

Caes para mí en mi caída
El abismo es un punto en nuestro cielo,
el cielo desvanece involuntario, débil, doblegado,
sobre nuestros cuerpos desapareciendo a través de la madrugada
Un arco iris serpea,
cruza nuestra mirada
Un baño de estrellas derretidas tu lamento de mañana,
de mañana continua en alegría de agua





11

Un grillo apresurado canta en la noche invisible,
parece suspendido entre los pañuelos eternos

Hace ausencia

La ropa baila en mi cuarto negro,
las luces de un árbol de Navidad,
impacientes, fugaces,
al otro lado de la ventana de recarga

La muñeca olvidada intenta llorar
entre trapos blancos, calle arriba,
en alguna puerta

Hace ausencia la niña,
pensando de mentón a horizonte, sobre el muro,
al otro lado de la Navidad

Hace ausencia
El frío es común a la atmósfera,
los bien a los mercedes
y la vida a los pasos

Es extraño el espejo cuando estoy ausente. en mi cara.

Hay callejones de sol negro y vomito amarillo
Hay callejones de sol negro y vómito amarillo

Como algo que se dijo y se olvidó,
te he dejado parada y nada. Sola.

Soy una piedra blanca esperando de filo, de duda,
en el desierto,

al otro lado de la Navidad

La hendidura del vacío [2006-2007]


TU DOBLE NEGRO

Las puertas cerradas para los corderos perdidos.

A tanta herida abierta, a tanta espina clavada en la piel,
sucumben los sueños de un muchacho que corre
hasta alcanzar su propio clon encadenado y suicida.

El padre ebrio, brutal,
ha olvidado que alguna vez también se es hijo
haciendo añicos el espejo que nos mira.
La madre en un insomnio interminable
desgrana rosarios rotos, negros,
como si se pudiera cambiar el curso de las cosas
que caen para sí
en una lluvia podrida de vísceras muertas.

Muchachos callejeros
con una botella reventada en todo su ser.
Un arma blanca
en caso de que la gente sea como es
y nada pudiera remediarse.

Dejar que todo suceda como un pájaro destrozado
en el parabrisas de un carro a toda velocidad
en la noche cruel del pasado, a ciegas,
atados a una cadena de vidrios que nos gritan
que los hijos malos
también tienen una lágrima escondida
en el rostro desesperado,
con sudor y remordimientos,
una canción estridente en toda la esquina
de palabras desperdigadas,
cárceles de arena inamovible.



HOMBRES RUDOS EN TIERRA BERMEJA

Sitiaban bosques al amanecer,
enterrando sus sueños en el negro fango
hasta llegar a un claro
donde comían y reían;
luego, al bajar a la aldea
jugaban con el agua en el río,
desnudos,
libres de obligaciones y números,
en un suave rito
que llevaban las aves a la neblina,
hasta que, al anochecer
se acurrucaban a relatarse
anécdotas inciertas,
al sabor de un trago del lugar
o alguna canción de Sanz
que hacía suspirar las tablas
y los pechos rudos, como siempre,
separados de la lluvia caliente.



EL RAPSODA ESPAÑOL DORMITA
SOBRE EL TECLADO

Mientras me la casco,
el otro rapsoda dormita sobre el teclado,
en el viejo continente.

A fuerza de un vacuo reggaeton,
instila cortinas de plástico azul
protectoras de zopencos urbanos
apertrechados de lo que es ajeno.

La barra de estado busca prendas íntimas
rasgadas por púber dentón
que babea en senos decentes
sobre minúscula plegaria
de beatas que visten de bigote
y lloran sobre el caldo frío
sin pan reseco.

El rapsoda activa la derecha
y sale ensabanado al trabajo
que bien le da los frejoles
a rapto pasado.



YO LAS PREFIERO USADAS

Me gustan las mujeres no tan guapas ni tan grotescas;
pálidas, mirando al pasado,
sus ojeras desde un rosario oscuro y brillante,
una marea de constelaciones en movimiento,
una suerte quebrada desde muy jóvenes.

Me gustan las peores,
las que no muestran su instinto de rameras
y las que bostezan en las sectas de palabras agusanadas;
las que tienen un hijo gordo;
las que no enseñan anillos ni moral
puesta en mantel de hogar destrozado;
las mujeres apagadas en una pared de sombra,
azules y frías,
con ese aspecto de plañideras en tierras santas;
las mujeres enamoradas de un poeta
cuyo mal es el remedio de los hombres;
me gustan todas esas,
mujeres rotas,
muñecas de trapo sucio y orinado,
sin ojos,
con la boca y el ano cosidos;
las dos piernas izquierdas
y la grieta babosa, irritada
hasta volver a casa llorando
con un sabor a verga en la boca
y una culpa enhiesta entre las tetas.



MI PADRE

Quien viaja siempre con un maletín verde
que porto hasta el taxi en que desaparece
con su gran cabeza cana;
mi padre,
quien visitó valles y pueblos calurosos;
quien almorzó como a las 7
hígados muertos o corazones fritos
y frotó contra una puta su miembro reseco
y sembró mentiras blancas
en el jardín de repollos helados;
mi padre,
aquel extraño que suele venir
un par de días a los tiempos
a aburrirnos con sus pingües mandados
en cucharita de té;
el extraño verde que oye a mi madre ladrar
y duerme frente a la tele;
el fanático que grita hasta la esquina goool;
el que desmayaba sus brazos en el ropero
y luego los bajaba hasta llegar gateando a la cama
después de horas de jarana
con sus patas de agronomía;
mi padre,
el viajero amarillo bajo un espino
y un eructo de hígados muertos o corazones fritos
cuando se prolonga la tarde hasta el fragor de los ríos.



PARADOJA DE LOS BUENOS ACTOS

El ave que prepara un lugar en el árbol para hacer su nido,
el trabajador que recibe la charola y luce una alegría en los labios,
el sepulturero que tendrá algo para el día con la tristeza de los muertos,
el médico que vive de las enfermedades,
el matarife que no siente el temblor de los animales con miedo,
el cura que no puede bostezar en pleno sermón,
la beata que no atina echar a rodar su rosario,
la prostituta que es capaz de llorar en la oscuridad,
el ingeniero que puede ser sensible,
los dolores,
los viajes,
las letras que avanzan
y cuentan una historia
o poetizan una vivencia,
Dios y su preocupación única y múltiple,
El Fuego La Luz La Poesía,
el silencio precediendo al gallo que ha cantado,
el amanecer,
el rumor encendido de los hombres.



FUERA DE LAS CASAS

Respirando el estentóreo espíritu de las calles.
Todos duermen dentro de las casas
bañadas de smog,
duermen tirando las llaves a una canasta
velando junto a una puerta
que alguien despierte
y por momentos me ausculte
respirar en los relojes
latiendo en las paredes corroídas
por el tiempo de volver,
oscilando sincronizadamente con los pinos
que roncan tardes frías,
aves celestes,
suaves vigías del temblor
de estudiantes deprimidos.



LA TIERRA Y LOS HOMBRES

Trépate a la Tierra en movimiento,
a su vertiginosa maldad,
a sus desastres naturales;
que te sienta respirar
con los dedos clavados, desnudo;
que imite tu aullido al final del desierto,
que ahume tus sueños,
que haga explotar tu esperma
con el calor de su centro.

La Tierra es un ojo celeste
con fieras aullando al compás del movimiento;
nunca crece ni derrama sus aguas,
nunca emite luz, sólo la recibe del Sol;
lleva plantados postes concretos
pendiendo luces que despiertan,
cables que oscilan sincronizados con los viajes,
tristes viajes como garzas que voltean, que vuelven
y posan árboles gigantes y solos
en una era de cambios climáticos,
en una era de conciertos industriales,
de latas rodando con el viento
y siliconas y cirugías y gimnasios;
Tierra en lenta desaparición,
errando al vacío sus penas,
su frío sideral y sus montañas;
los hombres te trepan, Tierra nueva y rimbombante,
día por día,
gritando, envejeciendo a través de las ventanas.



LO MEJOR DE LO PEOR

Más de lo que puedes dar
o tener,
menos de lo que eres
o puedes ser;
el común denominador de todas las cosas
está en mostrar el filo;
qué tan animal puedes ser,
qué tan duro, impenetrable;
no siempre llueven rosas cuando adviene el amor;
los charcos tienen un no sé qué de encanto
cuando la Luna baña su hermosura en ellos.

Ya no hay preguntas, espacios;
un hombre cae en su verso,
una mujer palidece entre sus manos;
abraza todo esto,
no siempre llueven rosas cuando adviene el amor,
ni todos los charcos se ven tan mal
cuando en ellos la Luna baña su hermosura;
no todo en el mundo está mal,
alguna línea te hará sonreír bajo un árbol de espinas.



LOS OLORES

El olor del arroz cocido después del mediodía,
el olor de la paz del canto de las aves;
el olor que producen las legiones de mariposas amarillas,
las piedras blancas en el río,
los esqueletos de algunos peces al sol, otrora en agonía;
el olor que despiden los hornos donde se cuece el pan vespertino,
el olor de una muchacha virgen,
el de una papaya partida,
el olor del cebiche y los mariscos,
el olor que dejan los amantes después de su primera batalla,
el olor de la amada tras partir;
el olor de las bocas temblando en las estaciones interprovinciales;
el vaho tumefacto de las discotecas,
la pestilencia de las borracheras,
el olor tibio de los caldos a las cinco de la mañana;
una fragancia floral proveniente de la mesa de noche, sentado en la cama;
el olor de los sueños al despertar vacío, a punto de llorar;
el olor de los micros con pasajeros preocupados,
el olor de los hospitales con almas muertas haciendo cola;
la hacinación, el olor en los mercados,
en las plazuelas, en los ejércitos, en los manicomios,
en las cárceles con gritos desgarradores;
la tufarada de los baños públicos,
el olor de la violencia en medio de una madrugada;
el olor de la muerte efervesciendo en plena vida
cuando no hay un segundo para declinar con la sombra,
cuando se ha evaporado el olor de una bestia que te llama.



VISIÓN DEL EXILIADO

Llanos de esperanza y sin abrigo que azote la soledad acostumbrada,
signos ilusos como al levantar con el alba los ojos,
y ni la sonrisa forzada que enmudezca en el lecho pasado,
ni la nada que es un solo humo que nace con desesperación de todo principio volcado.
Ni la nada, ni las cárceles, ni los manicomios, ni las putas sin piel ni alma.

Esto que me pasa es el tiempo y no la aglutinación de recuerdos como clavos que sangran.

Estoy como quisiera estarlo. Estoy aquí, sin otra recompensa que mis sagradas escrituras.

Y, vagamente asumo, que allí abajo, en el reino de los desposeídos,
migran a cada instante las luces, los fugaces parpadeos de un tiempo sin demora,
como esa tos incesante de los tísicos que claman y llagan sus culpas sordas e inmunes al olvido,
el olvido que permanece en la memoria de los ciegos sin temores ni esperanzas que azoten el alba.

Hasta que por fin habré dicho sin error alguno en la lengua: esto es lo que miro, nada más, como un resignado dios calmo.

Pero ya me encuentro aquí, sentado, dueño de mi poder y de mi sombra. Tranquilo de poder mirar lo que siempre he sido.

Series absurdas [2000-2002]


03-JFC-SA-5-2-00 “UNSUBSCRIBE SOCIETE”

A continuar
Cesa la lluvia en orígenes del trigo,
ahogado en la ceniza. cesa la harina de la tempestad
Desviste las heces, pára el frío
A la espalda figuro. Trenzas
Las personas acabadas dejarlas.
Allá en mi paria,
un cactus se inscribe


36-JFC-SA-10-6-00-INJERTO EN T

Aviene trasluz
Secas lágrimas
Clareando y cediendo
las rosas no hieren
si más nos baste no acercar
Cada una se abre,
cada una tiene una herida necesaria
Yo veo las rosas
Ella sabe detener todos los silencios
Su mano un rostro acabado, un pétalo sangre,
cuando mueren
Sahumerio lácrimo
A la negada mirar La espalda medita
Culmine este buz
No honda sangre
De hieres cae esta lluvia

Antisueños [1998]


Felices los felices allá atrás,
atrás donde hablo y todos me oyen callar
y es todo color del silencio aquí lejos,
silencio de loco harapar

Toma tu mano se ha caído,
toma la mía:
rompe las rondas blancas de papel

Aurora pesa sueños,
aurora de vacíos
Las ciudades grises deprimidas
Si me quedo en la cama siempre dormiré
El azul ya no despierta,
niña vida, sí vendré!

O el azul mariposa rumbo al Sol,
a gatos cariños mariposas
en rodillas de Gioconda bajo el sol,
o el plañir campanario de las horas
o la zuma vereda que volteo
La calle duerme tanto como el gato de los viernes
Náuseas verdes cristálidas
Ríos sedientos en las calles violadas
de pasos mojados por zapatos
no soportan el agua chocolate,
caliente suspirar de las quebradas
cuando subo a mi habitáculo
gritos vidrios sangres coaguladas


E
sfriega las luces
Una boca recién alienta el caos
Sube todas tus extremidades
Al frente ahí tu desemejante,
tu mono en hambre de vacío

Esfriega tus pómulos,
cuña bien la última lágrima;
puerta bien,
cerrajero de llaves perdidas además,
allava bien las cadenas,
Ulises de frentes perdidas,
ebrio antílope con la boca abierta al caos,
prurito de alucinaciones

Lluvia de fuego en tus muertes de ceniza
más allá mi camino te espera
La cuerda tendida al otro lado
y la caída te levanta
el remedo, la bestia reída del espejo

Rama de sangre,
vino al cielo,
estómago vacío
brotando estambres de alma en Tierra
Riego de copas al tiempo

El otro lado de la cuerda
Ciego en pañuelos negros de montaña
Estómago vacío
con la frente en un poema de pasos

Ángeluz [2000-2001]




Es Domingo, el último de nuestra existencia. Recostados sobre las hojas admiramos la vitalidad del astro, la roja matriz donde todo es fuerte, suave, a la vez. Una cadena de agua nos circunda. Las hojas soportan ese atavío natural. Nos soportan además. Soportan la luz. La vitalidad nos soporta. Las puertas de la percepción. Un domingo al cual nadie pidió que nos mataran, de tanto en tanto, oscila una bandera, de humo en humo, de quietud en soledad. El dolor de sentirnos en domingo, en siempre, en gracias, en perdón, en dar e irse, en mirar y soportar el viento que revolotea tu pelo. Pasar a través de este domingo, por el salto de una bocanada a través de mis ojos, el salto a la oscuridad. Bocanada al canto vidrioso. Los ojos para seguir. Los párpados. Todo fluya. Otra vez vienes desde ahí. . y no lo sabías, y nunca lo sabes y no lo hayas sabido. Acaso lo sabrás. .Nunca sabemos nada cuando lo sabemos. Algo es tener la razón. Todo. Para. O la de tenerme colgado de tus dedos. Saberlo. Tu razón o la mía. Contra tu averno. Mi sueño. Nuestros. Perro ahorcado que no muere. No sabes lo que me sufres. Caminando suprimo la holgura de abrir los brazos. Contra mi propia libertad. Tu abrazo. Que echa contra ti raíces. Era tu domingo. Tu animal preferido. Y tan desaparecida y despreocupada. Como una antorcha visible. Y la noche que no cesa de llamarme desde ti Luna de días sucesivos interminables. Merezco ser Dios para saber por qué no sufro. Caer de tus dedos marioneta. Los dioses no sufren: Están vacíos, el abismo alrededor. Te vas. Quedan los cipreses yéndome, lo que te dije sonriendo. Estarías sentida. Bajar para no verte, subir para verte siempre. Flotar sonreías alejarme. Conexiones suntuosas. El apocalíptico retorno de la bestia de las aguas. Ploma en todo su ardoroso mar de grises y oscuros. La pasión caída. ¿Merezco ser el que asume el vacío de Dios? Tú no lo digas, anda. Merezco así o a mí. Dios no estará solo sin sufrir: Él nos ha creado la pasión interminable, para descansar mientras sufre, de vacío o de nosotros. El cielo siempre será gris. Y después mis ojos. Y tu sombra. Y la sombra de tus ojos. El rastro más puro de las lágrimas.



Cuál es el fondo de eso. Caminas. Guardas tus preguntas y alargas mis dudas. Paciencia al esperar cómo sucede lo que me sucede. Paciencia, pero no tranquilidad. Cuál es el fondo de eso. Caminas ida en alejar algún retorno mío. Yo que simplemente pienso en cómo soportar dejar de memorizar tu historia, del otro lado de nuestros recuerdos, sabe, los recuerdos entre dos personas que jamás han hecho de ellos acciones concretas, aunque mirarlas sea una acción concreta, la historia de los recuerdos que dejamos pasar. Como pensar en cómo y qué y cuándo y adónde y para cuándo dejar preguntas y enfrentar respuestas que pueden estar saliendo de la casa, izquierda, 6.5 cuadras, llega al otro lado de la puerta, decirlo todo, al final sólo darse por derrotado, seguir con la duda, felino a cuestas en la noche perseguido por la duda enfrentando arañando golpeando más más la furia ciega esta maraña roja de guerra, de estar así y no continuar más, así y no resolver, no responder, no ir. . Perdí el rastro de la poesía. Aun después de hablarte comprendo tu inexactitud para con el hielo. Yo recobraba tarde en la tarde mi futura, verte desesperanzada, otra vez saliendo a nacer. Yo que espero con este nerviosismo que ya me conociste sin hablar y que al pasar reconocías y hablabas al pasar. Comprendemos que ahora el silencio no está en la observación, al contrario, es una forma de contemplar tarde en la noche. La madrugada cruel ha dejado muy lejos las imágenes que más nos convendrían. Contemplar cómo llegué a estar pegado a tu cara, por los labios, y solitario desde que viniste a mi vida, solo para todo aquél que me rodea y me siente a mi lado a su lado. A ver!, cuéntame lo que me pasa. Acércate. Mas no es nada. Pasas. Retroalimentas las expresiones que no llegaron a alcanzarme dentro. La extensión inusual para escribir. Un discurso en soliloquio, la idea de tus palabras que golpean este manto de ceniza. La lluvia habla tus palabras. El viento recorre tu pelo y te recorre. La lluvia que no cesa me hace respirarte. La lluvia no me puede hacer llorar. Polvo en tus ojos (ir al grano). Polvo en el viento es darle demasiadas vueltas al asunto. La lluvia ha cesado. No puedo terminar con todo esto. La lluvia, mensajera de las nubes. Lo soporta todo. No sabe lo que sucede. La paz que te circunda, cerca a mi desgracia. La lluvia, el agua desde la paz, tu paz; las gotas, yo que circundo los charcos (y tu arriba) aquí lejos, horizontal mundano. Polvo en el viento es decidir por tu paz o tu desgracia, y no darle vueltas al asunto. Polvo en tus ojos.
Citas
"Las puertas de la percepción" (William Blake)
"cuéntame lo que me pasa" (César Vallejo)
"Polvo en el viento" (Kansas)

La luz de la certeza[2004-2006]


PRIMERA CITA

I

Una separación es una cueva sin fin, un mar sin fondo, una flecha infinita. La marea de la despedida nos entristece. Unas cuantas cartas, algunas llamadas telefónicas y la ansiedad por saber de la persona ausente, hasta que todo se convierte en un mirar de estrellas, de fotografías, tickets, notas y llaveros, imágenes que nos van convirtiendo en personas ajenas, en recuerdos empañados por una lluvia constante, marea alejando el barco del destino, precisamente de su destino, como si la Luna emitiera un presagio, un signo que nos resigna a separarnos, a ser como la primera mirada que cruzamos, una incomodidad del uno para con el otro, cierto asco humano comprensible entre dos extraños perfectamente desconocidos, y luego qué, la distancia, las espaldas volteando la esquina, el preciso instante en que haces gestos y te pones triste porque no te he dicho nada, como siempre, dos extraños sin cuesta ni bajada, sin planes ni teléfonos fijos en la mesa de noche. Una rara costumbre de vomitar encima del otro sin pedir disculpas. Unas miradas que median entre la pena y el odio, entre la rabia y el deseo, el vano suceso de extrañarnos como la primera vez que salimos.



IV

No aparezcas para recordarme que aún vivo, que aún soy un solo de guitarra perdido en la universidad. No aparezcas en mis sueños, no me contestes nada, no seas buena ni cruel. Me basta que seas nadie, que no agotes parte de tu orgullo en la puerta del desencanto. Sé así y pasa por mi vida a lo largo de los siglos. Ya sólo soy un fantasma en tu vida y sueles no verme mientras deseo algún aliento que me haga más invisible de lo que hasta hoy me has convertido, un trapo colgado llorando gotas de pasado, un trasto, un olvido.

Vironte (2005)





NOCHES MENTIRAS

Amar no sea una nube dorada que se va con el Sol y se extraña por la noche; una casualidad sea, una casualidad de tus actos indelebles en mis maneras de escucharte, en tus maneras de distraer mis palabras mientras nos contamos más lo que a ti te pasa.

Cuándo entrarás más. Extraño que todo se haya ido y tú puedas llenar el vacío de unos ojos mirados y otros mirando a donde ya no hay mirada. Y no he más. Y no.

Aceptar que el sueño terminó.

Una pregunta frente a la tuya. No muy cercana a los libros.

Dices que tienes que sufrir para no poder verme esperarte sin tu sufrimiento que no comparto. Persistes en seguirlo, y yo, con esta tranquilidad de apreciar noches mentiras, como todas estas palabras. ¿Las mentiras hacen sentir? Otra respuesta lo que te haga estallar bajo este mismo sol y este mismo celeste.





ÁRBOL NUPCIAL

Mujer despierta en mis sueños, quiero tu historia para leerla en todos los tiempos. Eres bienvenida. La paz es tu secreto, la risa es tu signo; criatura nocturna visible en el día; presagio, acercamiento. Tú restituyes el silencio dicho sólo para nuestras lenguas, esa palabra que todos oímos en el discurrir del agua, con el sombrero puesto y los ojos remotos.

Si te descubro al despertar, te olvido; si te olvidara al despertar, no existiría; alta noche, presagio de Luna, idea que se pierde al dirigir los ojos a un juego lento de alas.

Descubrimos que dos corazones son muy grandes para el cielo al mirar juntos, pensar separados, seguros de seguir pensativos. Dos corazones son exactos para toda la felicidad de un árbol.

Juntos, la vida de un hombre y una mujer es un sueño. Mujer despierta en mis sueños, hecha para los sueños. Mi vida en tus sueños, prendida en mis sueños, vela dormida.

A ti no se te acabarán los instantes aunque vengan las grietas y sumen los años. Sólo tú sabes de una mirada que no cambia desde la juventud. Sólo tú lo sabes. La juventud es eterna.
Cita
"Y no he más" (Luis Hernández)

Pasajero irreal (2005)


EL REZO DE LAS OVEJAS

Morir atado a un rezo,
uno mismo,
acostado
con una venda cubriendo los ojos,
apuñalado por el propio hermano
que nos vio verlo nacer
sin parpadear ni siquiera al solo hecho de morir
ajeno al dolor de puñales de espanto,
de balas injustas sembradas
como frustraciones de fracasos,
sembradas por los que diariamente mueren
guardando sus dolores
como escritos olvidados en cajones,
olvidados en acequias de horror,
morir techando lo plano,
destripando a los libres de pecado y encadenados de iglesia,
devastando ángeles violados por el arte,
el pobre arte en jerarquización desfavorable para sí mismo
en cuanto a la belleza;
ángeles hétero sexuales, bisexuales, trans, cis y todos los prefijos combinables
a las aberraciones de estos bichos alados y albos
que crecieron entre sadismo claroscuro y pureza
que deslumbraba párrocos gays, monjas lésbicas
reptándome la baba que asciende desde coágulos, humores
y otras atrocidades putrefactas
con las que se lubrican
con sus tacones negros, a mi siniestra, en alguna otra noche de espanto,
mientras vuelvo y recuerdo esto
y clavo mis uñas para no sucumbir a un pozo repleto de excremento
y ni la tarde ni los francos recuerdos anudados que nos hagan crecer
mutilen encontrones de locura
Un alma mater
Un hombre viejo rodando
Morir como quien ve crecer
Una flor amarilla
en azoteas de muerte




5.2- REFERENCIAS BIBLIOFILOGRÁFICAS

5.2.2.-

Miller caminando hambriento, Broadway devastado por la calidez casi fría del juego de luces urbanas. Banalidad brutal en escalones americanos que conducen al horror de casas limpias y ordenadas. La moral desvaneciendo los límites del amor. Hambre, comida; libido, carne bien pelada. Impresión de estar caminando intempestivamente, descubrir que de repente todo se ha convertido en una fiesta, aunque la futilidad siga adherida a la existencia. Futilidad adherida. Fatalidad adherida.
Calles siguen, teléfonos siguen por estas calles que van humedeciendo al paso de hombres, mujeres y bestias.
Un hombre tatuado deja el tambor que inauguraba el rito, pela a la mujer y da paso a lascivos relamidos largos pausados por los senos de Anais Ninn; al mismo tiempo un limosnero medita con un libro en la mano y en ese acto, sólo en ese acto deja de ser el hombre más desgraciado del mundo para convertirse en el más afortunado.
Flautines y otros instrumentos de viento escoltan una masiva orgía de mujeres babeando y friccionándose, yeguas, las tetas casi caídas pero desparramadas deliciosamente cuando es turno para el sacrificio. Matarifes afilando espadas. La res tiembla y se deja vencer por el miedo. Espadas despedazan la carne. Una explosión de estrellas continúa la fiesta cósmica, roja, luego azul, naranja, verde.
Una alcantarilla parte la calle de lado a lado. América, años treinta. Calles contaminadas de verduras podridas hacen rugir estómagos, putas de salón de baile ofrendan a Henry una concha bien lubricada en bandeja para regir el destino de sus matrices; todas ellas putas desde el principio, desde siempre; buenas putas nacidas para eso, gustadas para eso; una calentura de vientre que no apagan ni con un iceberg-verga taladrándolas, removiendo sus ovarios hasta sanar su enfermedad sexual. Arrechura húmeda goteando por intersticios cárnicos, cancrosos, venéreos, ya espiojados. En la oscuridad las aguarda Henry, buen chico, las tenazas de cangrejo ávidas crujientes al pellizco, al tacto. Sus cuatro dedos en un juego táctil removiendo labios, útero, matriz; otras, llegando a un departamento remoto; una mujer oriental abre la puerta maquinalmente, aún dormida, luce desnuda, por el fláccido movimiento de sus senos; su mano ya está recorriendo la guarida de pelos, el frente de dunas y curvas; su lengua juega con la lengua de la oriental, rueda el kimono; las arremetidas mecen el sofá, el piso, hacen oscilar la casa entera; casas enteras, calles enteras. Cerebro íntegro que gira y canta y eyacula. Cerebro en efervescencia actual, fresca, fáctica; polutas de humo que puede ser leche estática invadiendo el cosmos; leche intacta para una meditación instantánea. La Osa tendida, constelación menor que asalta la tranquilidad de la contemplación ordinaria de los seres.
Citas
"Una flor amarilla" (Julio Cortázar)

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Constelaciones

BÍO

Mi foto

Jack Farfán Cedrón (Perú, 1973). Entre otros volúmenes líricos ha publicado Pasajero irreal (2005), Gravitación del amor (2010), El Cristo enamorado (2011) y Las consecuencias del infierno (2013). Algunas de las revistas virtuales en las que han aparecido textos suyos: Periódico de poesía (UNAM, México), Revista de LetrasLa comuna de los desheredados y La comunidad inconfesable (España); Los poetas del 5 (Chile); El Hablador (Perú); Destiempos y Letras hispanas y Síncope (México).